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MARIA BISTRICA LLEGA A COMODORO

La llegada de la imagen de Maria Bistrica se comenzó a gestionar en noviembre del año pasado, por iniciativa de la colectividad croata de contar en esta ciudad con la imagen de la Patrona de Croacia.

Las gestiones se realizaron por medio del Obispado local, el cual prestó su invalorable colaboración tomando contacto en forma directa con el arzobispado de Zagreb (capital de Croacia). Fue así que impulsados por el deseo de contar con la imagen, se consiguieron las autorizaciones necesarias para que la misma tenga su lugar de veneración, convirtiéndose así en la segunda del país.

El padre Wilson Arango Arango, titular de la parroquia Nuestra Sra. De Lujan, recibió con agrado la propuesta para que allí sea entronizada.

La imagen fue donada por el santuario de Maria Bistrica en Zagreb y enviada por barco a la Argentina a principios de este año. Mide aproximadamente 1,20 mts. de altura y lleva estampada a sus pies una placa en donde figura el agradecimiento y bendición para toda la colectividad croata residente en la ciudad.


Resumen de un artículo de Valdis Grinstein


Maria Bistrica, el primer milagro


Cuando en 1545 los musulmanes se aproximaron a una capilla en la colina del vino (Vinski Vrh), el pueblo de la región se refugió en la cercana ciudad de Bistrica, llevando consigo una pequeña imagen que representa a Nuestra Señora vestida como una dama noble de la región, con el Niño Jesús en brazos. El párroco de la ciudad, temiendo la invasión, tomó la imagen y la escondió en un agujero que hizo en el muro de la iglesia. La ciudad cayó dominada y el párroco murió sin haber revelado a nadie donde había escondido la imagen. La lucha continuó algunos años y la ciudad fue reconquistada. En 1588, el nuevo párroco de la iglesia se sorprendió al ver que una luz salía desde adentro del muro. Con ayuda de los parroquianos, el sacerdote perforó la pared encontrando la imagen de Nuestra Señora. La noticia del milagroso hecho se difundió rápidamente por la región, comenzando las peregrinaciones hacia Bistrica.

Nuevamente ocultada
y nuevamente aparece

Pero en el correr de aquellas incesantes guerras, la ciudad fue nuevamente invadida. En 1640 el párroco escondió la imagen atrás de la pared del altar mayor de la iglesia. La devoción a la imagen disminuyó en medio de la confusión de la guerra. Años después ya nadie se recordaba más de la imagen.

Un nuevo milagro permitió que fuese encontrada. Un domingo de septiembre, luego del sermón del párroco, los católicos presentes en la Misa subían hasta el púlpito de la iglesia para rezar en voz alta. Entre esas personas, apareció una señora vestida de azul, teniendo en sus manos una vela. Ella pidió: “Rezad con todo el pueblo para que yo pueda volver a ver”. El pedido no dejaba de ser extraño, ya que dicha señora había subido y bajado del púlpito sin ayuda alguna.

Luego de la Misa, el párroco fue a visitar a otro sacerdote, y se encontró a mitad de camino con la señora que había hecho tal pedido. Deseó preguntar el motivo, pero la señora desapareció repentinamente. El párroco concluyó que se trataba de la Virgen Santísima. Solicitó ayuda al obispo el cual recordaba que, cuando era niño, peregrinó descalzo hasta la imagen milagrosa de Bistrica. El párroco no tenía idea que imagen podía ser esa, pero, estimulado por el Prelado, y luego de una minuciosa búsqueda, terminó por derrumbar la pared del altar mayor, descubriendo así la imagen, que de esta manera volvió a ver a su pueblo.

Tal acontecimiento despertó el fervor de los fieles. Ella quería verlos y a partir de entonces comenzó nuevamente la veneración a la imagen de Bistrica.



Otro de los primeros milagros que la Virgen operó fue la de liberar a siete prisioneros católicos que se encontraban cautivos en una fortaleza. Ella se les apareció en sueños y dijo: “No temáis hijos míos, pero tened confianza, porque yo recuperé la visión en Bistrica, donde permanecí sin ver por más de 40 años. Haced una promesa de peregrinar hacia allá y seréis liberados” Obviamente al despertar, los prisioneros hicieron la promesa pedida. Inmediatamente sus cadenas se cayeron, la puerta de la prisión se abrió y ellos pudieron salir. Hicieron la peregrinación hasta la referida iglesia para agradecer a la Madre de Dios por su liberación y dieron la noticia.

Comenzaron entonces a multiplicarse los milagros de la Virgen Santísima, al punto que, sólo desde 1688 hasta 1786, fueron anotados gran cantidad de prodigios en el Libro de los Milagros, reforzando la fe del pueblo.

En 1756, el gobierno del país, mandó erigir el altar mayor del templo religioso, que de esta forma pasó a ser considerado el Santuario-símbolo de la nación.

A partir de esa época los musulmanes fueron finalmente expulsados de la región, luego de casi 400 años de intentos por apoderarse de ese valeroso baluarte. La historia de esa imagen constituye un símbolo para los católicos croatas de nuestros días.






Más información
http://www.elpatagonico.net/index.php?item=nota&ref=hoy&idn=34151

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