CELEBRACIÓN DE LA INDEPENDENCIA DE CROACIA

Invitamos a la SANTA MISA en conmemoración del 10 DE ABRIL, en Acción de Gracias a tan magna fecha y en ella recordaremos a todos los difuntos de nuestra colectividad. La ceremonia se llevará a cabo en la Parroquia Nuestra Señora de Luján del Bº Pueyrredon (Canadá y Francisco Behr) el domingo 19 de Abril a las 20 hs.

La celebración del 10 de Abril nos habla de uno de los hitos más importantes en la historia del pueblo croata, hechos y emociones que marcaron a varias generaciones.

En diciembre de 1918 el ejército croata fue desmovilizado y Croacia fue ocupada por el ejército serbio en aras del unitario reino de serbios, croatas y eslovenos, unión creada desde afuera y que ningún parlamento croata ratificó. Esto llevó a Croacia a su peor yugo, ya que el objetivo serbio era su expansión sobre los croatas y de ninguna manera la unión entre pueblos iguales. Ya en 1928 cuando Belgrado manda asesinar en su Parlamento al principal político croata – que era la esperanza del pueblo en toda esa época, Stjepan Radic- ese reino se constituye en abierta tiranía con el nombre de Yugoslavia.

A raíz de esa tiranía el parlamentario, abogado y político del Partido del Derecho, el Dr. Ante Pavelic, se rebela (y por ello debe huir, ya que es condenado a muerte) y crea el movimiento revolucionario Ustasa, para liberar a Croacia de esa opresión.

Hacia 1936 los deseos de todas las vertientes dentro del pueblo croata anhelaban una sola cosa: la Independencia del pueblo croata y su propio Estado.

Eso fue lo que sucedió aquel 10 de Abril de 1941. Se declaró el Estado Independiente de Croacia, el mismo se realizó en forma pacífica, sin batallas, no tuvo oposición, fue unánime y una gran creación colectiva. Ese Estado Independiente se mantuvo por cinco años, luego se perdió porque hábilmente manipulados, los croatas se hallaron en bandos diferentes y luchando entre si. Esa parte de la historia termina en el genocidio de Bleiburg.

Pero hubo una generación que luego de perdido aquel estado independiente, mantuvo fuera de Croacia la llama votiva de aquel objetivo común logrado. Y valió la pena. Porque los que se quedaron en Croacia comprobaron que no había tal “igualdad y fraternidad” fueron encarcelados, proscriptos, exiliados, pero así se pudo unir nuevamente a todos los croatas en otro, en realidad, el mismo objetivo histórico: LA LIBERTAD Y EL ESTADO PROPIO.

Eso fue lo que sucedió en 1991 cuando se declaró la Independencia de Croacia y fue reconocida mundialmente como NACIÓN. Pero hay una verdad que ya parece Perogrullo: si no se hubiera producido aquel 10 de Abril de 1941, no hubiéramos vivido lo sucedido en 1991. Y así como lo cantan en nuestro himno “mientras haya corazón, habrá Croacia”.

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